El Valor de Crear

El Valor de Crear

Miércoles, 23 Diciembre 2015 20:01 Written by 
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Mucho se ha escrito respecto a la generación de valor, importantes autores del marketing y de la gestión se han referido a este tema estratégico para las compañías que no buscan otro fin más que capturar la atención de sus clientes, aumentar las ventas de sus productos o servicios y con ello, lograr acrecentar la rentabilidad financiera, para subsistir y ser sostenibles en el tiempo.

Sin embargo, estimo que la creación de valor no solo es aplicable al ámbito empresarial, sino que la sociedad también es un demandante del valor que emerge desde las nuevas generaciones, siendo una parte escencial la mundo manosformación de los niños. Para ello, la rentabilidad social puede ser medida en desarrollo cultural, contribución al bien común, conocimientos y competencias fundamentales para la interacción con otros ciudadanos y con ello, lograr de Chile un mejor lugar para vivir y desarrollarse, junto a su familia, lo que permitiría también replicar en sus hijos este circulo virtuoso de valores y principios positivos que nuestra sociedad necesita actualmente.

El valor que obtienen las empresas, está enfocado hacia una clara relación transaccional entre las compañías y los clientes, como lo señala Ortiz y Silva (2014), se opera bajo la lógica estricta del mercado, éste como es un “juez implacable”, castiga con dureza la incompetencia y la torpeza con la salida del mercado de la empresa o con el rotundo fracaso de los proyectos. Sin embargo, creo que existe algo que va más allá de lo material o es acaso esta exigencia, propia y exclusiva del mercado. La sociedad acaso, ¿no es capaz de exigir una mejor respuesta de sus ciudadanos y por ende de las organizaciones que los forman?.

Con el vertiginoso periodo de bonanza que ha vivido Chile, nos han justificado que, con un mayor ingreso, existe una mayor posibilidad de acceso a la cultura, desarrollo, educación y salud de calidad. Pero, ¿para qué? y ¿qué es lo que ha ocurrido?. Lo que ha pasado es un aumento sustancial de la brecha entre un mayor ingreso de dinero, versus nuestro comportamiento social, por ende se puede deducir que, los mayores ingresos no son directamente proporcionales a mayor acceso y comportamiento culturalmente aceptable, por lo menos en el comportamiento netamente social. Las personas quieren más y lo mejor, ser los primeros en todo, lo que sea, no importa qué, el fin es ser y parecer el mejor.

Hace algún tiempo, leí un artículo en el que se identificaba a los chilenos en proceso similar a los perros, metafóricamente nos olfateamos el trasero, para saber qué somos, ¿se dio cuenta?, no pregunté quiénes somos, sino qué somos, qué tenemos, dónde vivimos, dónde vamos de vacaciones, de compras, dónde estudian nuestros hijos, qué vehículo tenemos, etc. Es la forma de relacionarnos hoy en día, “como te ves, te tratan”. No será eso vano, “hueco”, sonso y poco constructivo para desarrollar valor y ser socialmente sostenibles en el tiempo.

Creo que el problema está en nuestros hogares, no en las aulas (escolares y universitarias), somos el resultado de una conducta inconsecuente, o negaremos que a nuestros hijos, durante los primeros pasos en el jardín infantil, le decimos que debe respetar la fila para cualquier actividad, así como a sus compañeros y un par de años más tarde le decimos que debe ser el primero, no importa cómo, sino que lo importante siempre es ganar y demostrar que somos los mejores. No habrá en este mensaje una suerte de inconsecuencia que, a lo menos  confunde a los niños. Bueno, todo tiene solución y es ahí donde entra en escena el profesor y las escuelas, lugar donde se amalgaman las experiencias de cada niño, las cargas emocionales y se intercambian experiencias de vida, las que son tomadas como las primeras referencias para enfrentar el futuro.

Por ello es que, la generación de valor entendida para este caso, como una instancia de rentabilidad social, sea considerada como aquella de acrecentar la formación valórica, moral y relacional de los estudiantes, la que constituye  a largo plazo un aumento del capital intangible de Chile y que, bien enfocada puede generar un 
trabajadorescrecimiento de índices tan importantes como la felicidad, satisfacción y bienestar. Estos son conceptos etéreos, pero ¿no es eso lo que necesitamos?, ser felices en el contexto del cual cada uno lo debe declarar y hacer realizable de una u otra manera.                            

Para lograr lo anterior, creo que dentro de las aulas existe una pieza irreemplazable para producir el cambio, el maestro, quien sea capaz de integrar su propia experiencia, los contenidos curriculares, la cultura organizacional del establecimiento y su entorno, la carga valórica y emocional de todos sus estudiantes, con una visión individual y colectiva, para la construcción de conocimientos, competencias y habilidades de sus estudiantes e integrarlos en la búsqueda de objetivos colectivos e individuales. Esto, en teoría, suena muy bien, pero en la práctica se debe llevar a cabo utilizando las cualidades de todos, con las fortalezas, virtudes y defectos. No hay nada mejor que construir conocimiento a partir del ejemplo y la práctica, para ello a continuación identifico diversas actividades que se pueden materializar desde el aula:

1. Trabajo de equipo para enfrentar materias, en clases.

2. Uso de monitores (estudiantes aventajados, ayudan a los que están retrasados).

3. En consejo de curso, análisis de casos simples sobre ejemplos de liderazgos, ya sean estos fábulas o situaciones reales, que idealmente se originen desde su entorno cercano.

4. Evitar construir conocimiento desde la diferencia social, porque impone desde el comienzo una posición aparentemente negativa ya se para los establecimientos de mayores recursos o los de inferior condición.

5. Utilizar textos y libros de lectura que contribuyan a la unión del grupo y de la sociedad.

6. Resaltar los valores patrios y el valor de los pueblos originarios en Chile.

7. Desarrollar actividades colectivas como trekking urbano y rural.

8. Visita a museos.

9. Visita a hogares de ancianos y enfermos, aportando compañía, escuchar, leer y conversar.

10. Realizar torneos deportivos simples, premiando el esfuerzo y el juego honesto.

11. Actividades de limpieza de sus barrios o su entorno.

Estas son algunas de tantas ideas que pueden permitir aportar a ser mejores personas a nuestros estudiantes, ahí está la importancia del valor de crear; crear conocimiento, habilidades, valores y principios. 

pensamiento creativoEl origen de este valor, los maestros, quienes deben producir y estimular con herramientas como el liderazgo, respeto y el ejemplo personal, los cambios de comportamiento en los niños y jóvenes, que les permita crecer espiritual y cognitivamente en pos del desarrollo individual y colectivo y con ello, aportar a la sociedad con hombres y mujeres de bien que luchen por salir adelante para si mismos y las futuras generaciones.    

 

CLAUDIO RODRÍGUEZ CARRERA

Ingeniero Comercial

Magister en Administración y Gestión Educacional.

Magister en Administración de Negocios (MBA)

Magister en Planificación Operacional.

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